martes, 18 de febrero de 2014

Perla Álvarez, una campesina en la televisión

Perla Álvarez, una campesina en la televisión

http://ella.paraguay.com/especiales/perla-alvarez-una-mujer-campesina-en-la-television.html

¿Cuándo aparecen las mujeres campesinas en la televisión? Cuando hay una disputa entre vecinos; cuando las riñas de barrio suben de tono en guaraní; cuando hay ocupaciones de tierra y hay enfrentamientos con la policía. “Tembi´u Rape” rompe ese paradigma y muestra en la tevé a las mujeres campesinas en sus trabajos diarios, en su mundo de chacra y cocina. ¡Trabajo y más trabajo!
Perla Alvarez, conductora de Tembi´u Rape. Imagen:Oxfam
Perla Alvarez, conductora de Tembi´u Rape. Imagen:Oxfam
Por Fátima Rodríguez
farodriguez@sd.com.py

Perla Álvarez Britez es oriunda de Pastoreo, departamento de Caaguazú. Tiene la piel oscura, la mirada profunda y la voz tranquila, como la de quien está completamente segura y consciente de cada palabra que emite. Perla es la conductora de Tembi´u Rape, el programa  paraguayo de televisión hecho en guaraní  finalista en los premios de  Televisión América Latina (TAL)  y que fue emitido, en parte, en la Televisión Pública de Argentina. Actualmente, el programa sigue emitiéndose en la TV Paraguay, ex Televisión Pública.
A sus 42 años, con dos hijos adolescentes, Perla está orgullosa de haberse encontrado con el guaraní. “Por sobre todo, mi identidad es campesina. Estudié también arquitectura, pero no terminé la carrera, empecé a estudiar guaraní y me quedé en el mundo del guaraní,  a trabajar en la lengua y en la cultura. Esto me ayudó a encontrar mis raíces culturales, que son de base campesina. Vengo de una familia absolutamente campesina: mi mamá y mi papá, son hijos de campesinos, de herencias tras herencias, de generación tras generación. De ahí vengo”, se presenta.
Álvarez también es una de las referentes de la Coordinadora Nacional de Mujeres y trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri),  una organización de mujeres que buscan la transformación social con la participación activa de mujeres. Este grupo llevó adelante el programa de televisión que colocó a la mujer campesina en la televisión de manera diferente: mostrando su cocina, su manera de preparar los alimentos y su lucha diaria para tener listo un plato de comida.
-¿Cómo trabaja Conamuri?
- Conamuri tiene dos grandes ámbitos de trabajo desde lo organizativo y desde lo comunicacional: Por un lado, la lucha por la soberanía  alimentaria y por otro,  la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, principalmente desde la no-violencia hacia las mujeres. Fundamentalmente, trabajando por un mundo libre de violencia las mujeres y que esa libertad sin violencia permita la mayor participación de mujeres campesinas e indígenas en todas las instancias y todas las dimensiones de la vida social.
-¿Fue en ese contexto de la lucha por la “soberanía alimentaria” que llegaste a la televisión con Tembi´u Rape?
-Realmente fue toda una sorpresa. Cuando surge la TV Pública y estaba en etapa de preparación de la grilla de programas,  se había llamado a un concurso de programas de televisión. Tomas Palau , de Base IS,  nos había llamado a Conamuri para plantear juntos un programa sobre soberanía alimentaria bajo el lema “Alimento sano, pueblo soberano”.  Entonces, conversamos y dijimos que haríamos el programa. Era un concurso, entonces convocamos a la Cooperativa de Comunicadores Aty.Com para que nos ayuden con la propuesta técnica en base a las ideas. Hubo un congenio en las ideas entre Base Is, Conamuri y Aty.com, así que fue fácil enlazar el trabajo. Ahí,  surgió el tema de ¿quién conduce el programa? Yo estaba participando por Conamuri en la etapa de discusión del programa sin que todavía hayamos hablado de quién sería la persona que llevaría adelante. Inicialmente,  se había pensado en un bloque de cocina en estudio y otro bloque con un especialista en derecho a la alimentación y otro bloque que hablara de semillas con algún productor o productora campesina. Cuando van mis compañeras a participar de la última reunión de preparación, dijeron, pero ¿por qué hacer en un estudio? ¿Por qué no ir a la casa de las compañeras y los compañeros y ahí ver cómo se cocina una comida paraguaya? Porque la idea era aprovechar nuestra cultura alimentaria para hablar de soberanía alimentaria y derecho a la alimentación.
-¿Así te convertiste en conductora de televisión?
-La palabra no es tanto “conducir” sino más bien “moderar” la conversación. Como el planteamiento implicaba hacerlo con mujeres campesinas e indígenas, la conductora debía ser alguien que hablara en guaraní. ¡Todos el mundo se dio vuelta a mirarme! Y yo dije: ¡nunca hice cocina, nunca cocino, lo último que hago es entrar en la cocina! ¡nunca hice televisión! Pero no se trata de saber cocinar ni de saber de televisión.
-¿Cómo fue esa experiencia?
-La experiencia de hacer este programa fue maravillosa. Aprendí un montón, de mis compañeros y compañeras del equipo técnico, de cada familia con quienes fuimos a cocinar; de las relaciones entre la gente con la que cocinamos y las comunidades en donde estaban insertas y de mis compañeras que hacían la crítica a cada programa en la post producción.
El programa se dio de una manera muy natural. La cuestión era dejar correr y fluir la conversación. Era muy poco editado. Prácticamente sólo se editaba los finales y los inicios de cada bloque. Algunas personas me dicen que le falta más trabajo de edición. Recibimos muchas críticas -no sé si constructiva o destructiva- pero por ejemplo, me criticaban mis repeticiones, que muchas veces es lógico en la expresión oral.
-Muchas personas recuerdan haber visto un programa en dónde corrés detrás de una gallina para luego mostrar cómo se prepara un caldo de gallina. ¿Hay escenas que tuvieron que cortar?
-La única escena que habíamos cortado fue la escena de degollar la gallina. Porque sabíamos también que el programa era visto por gente vegetariana que tiene una crítica al tema de cómo se trata a los animales. Sin embargo, en la cultura campesina e indígena, la forma en que se trata a los animales en el momento de matarlo para poder consumirlo, no tiene la carga negativa  de lo que se hace a nivel empresarial, de tenerlos con tensiones que luego también repercuten en nuestra alimentación.
Si analizamos, no tiene esta fuerza negativa que tiene la producción industrial de matar diez mil gallinas en media hora, con máquinas. No tiene esa dimensión. Al final de cuentas, la producción animal es para el consumo de las familias y para la venta del mercado local en todo caso. Entonces, en ese sentido, ese capítulo cortamos, pero como se mostraba una partecita en que corríamos detrás de la gallina y cuando desarmábamos la gallina, también recibimos muchas críticas. Y asumimos las críticas. Hay gente que nos decía que el programa necesita ser más político porque hablábamos de soberanía alimentaria y otra gente que decía que era demasiado político.
¿La intención del programa era política?
-Sí, el programa tenía una intención política: debatir en la televisión pública la soberanía alimentaria y valorar el trabajo de las familias campesinas e indígenas. Todo ese trabajo que significa la producción en el campo para llegar a la mesa. Entonces, era ver qué dificultades había en todo ese proceso de producción hasta que llega en la mesa,  en cualquiera de las familias, sea urbana o campesina. Visualizar esa problemática implicaba tratar necesariamente temas que tenían que ver con el entorno, con la comunidad. Tratamos el tema de soja, cómo es que la producción sojera ha estado quitando territorio de producción de alimentos o por ejemplo, el contrabando de hortalizas que ha estado afectando la producción de las familias campesinas. Es decir, más allá de hablar de las recetas tradicionales o que tienen un toque familiar.
-¿Cómo es una receta con toque familiar?
-En uno de los programas hablamos de la gallina con ropa, una receta que forma parte de una tradición familiar. Es la gallina forrada con chipa. Es una extraordinaria historia de una familia que hace esta comida cada año para regalar en semana santa y año nuevo al padrino o la madrina. Entonces, también el programa mostraba cómo se recrea la cultura culinaria campesina en nuestro país, buscándole también el componente artístico y componente cultural, más allá de la mera receta.
-¿Estar en televisión te abrió otras puertas?
-Sí, tanto para mí, como para Conamuri. Se dio a conocer una problemática y una vivencia nunca antes vista en televisión de una manera tan natural, esto me dio un reconocimiento personal a mí y mucha gente empezó a tomarme como referencia en temas de soberanía alimentaria o en temas de cultura campesina o indígena. Mucha gente se confundía sobre si yo era indígena o era campesina. Acá en nuestro país, hay que diferenciar: es diferente ser indígena y ser campesino. Se me abrió esta cuestión de reconocimiento personal y también de reconocimiento de la lucha de las mujeres, porque en todos los programas tratamos de instalar todo el trabajo no visto, no valorado detrás de cada plato de alimento y de la chacra. Puede que la mujer no vaya todos los días a carpir o a corpir como hacen los hombres, pero detrás de ese trabajo que hacen los hombres, hay alguien que está sosteniendo gratuitamente todos los días esa producción. Eso también tratamos de visibilizar.
-Generalmente, no existe una visibilidad del aporte de la mujer campesina en la economía familiar
-Es un tema que trabajamos en el programa. Por ejemplo, el tema de la comercialización que las mujeres realizan diariamente en su casa generando un ingreso económico no es valorado en términos económicos: cambiar huevos por queso, el intercambio o la venta misma. En situaciones de problemas de salud -problemas cotidianos de las comunidades campesinas más alejadas- son las mujeres quienes cubren esta necesidad inmediata con la venta de sus gallinas, chancho u otro animal.
-¿Cómo tomaron la postulación a los Premios TAL?
-Fue una sorpresa, porque en un momento de golpe de estado que estábamos viviendo, sino la propuesta de presentar uno o dos programas por país a la Televisión de América Latina. Se presenta Tembi´u Rape como una propuesta en dos categorías: Programas Innovadores y Programas de contenido social. La categoría en la que fue seleccionada fue en “Programas innovadores”.
¿Cuál es la innovación si lo que mostramos es la tradición? La innovación consiste en mostrar lo tradicional al natural, más o menos esta fue la lógica por la que entró en esta categoría.
-¿Ganó o qué pasó?
-Había dos tipos de votos: uno del público y otro del jurado técnico. Hemos tenido la mayoría absoluta en el voto del público, no sólo a nivel nacional sino a nivel internacional. Para el voto técnico, no hemos logrado la puntuación, pero creemos que se debió a una cuestión política, porque no era el Tembi´u Rape el que iba a ser reconocido, sino la TV Pública.
Sin desmeritar el programa colombiano con el que competimos, el aporte que podría dar Tembi´u Rape no sólo a Paraguay sino también a la región era importante: porque es el único programa absolutamente en guaraní que refleja una lengua y una cultura autóctona no sólo de Paraguay sino de la región…y la cultura alimentaria de nuestro país también tiene una expansión regional, tanto en Brasil como en Argentina también van tomando estas prácticas culturales nuestras. Creemos que podría haber tenido mayor chance, no obstante, el reconocimiento a nivel de América Latina fue extraordinario y recibimos un pedido de la Tv Pública Argentina  para su reproducción. Utilizaron 5 capítulos que son los que están subtitulados.
-¿Qué espacios tiene la mujer campesina en la televisión? 
- En los momentos de conflicto, en las secciones policiales o en los momentos sensacionalistas es cuando aparecen campesinos o campesinas en la televisión. Con este programa, lo que hicimos fue dar un espacio de importancia a las mujeres campesinas en el sentido de que aparecemos de manera propositiva e inteligente; aparecemos las campesinas debatiendo política, porque la alimentación es un tema político, la producción es un tema político y las mujeres tenemos mucho que aportar en ese sentido.
Esta imagen de mujer trabajadora,  productora,  mujer gerente de su comunidad y de su familia. Esa imagen de una mujer protagonista desde la lucha cotidiana por dar de comer a sus hijos y a sus hijas, está haciendo política. Esa imagen de mujer protagonista es una cuestión política.
-¿Cómo transcurre la vida de una labriega en Paraguay?
-En nuestro país, el ser campesino o campesina no necesariamente tiene que ver con ser agricultor o agricultora. Porque el ser campesino o ser campesina es una cultura, es una forma de ver la vida.
Perla compartiendo con una familia en Tembi´u Rape
Perla compartiendo con una familia en Tembi´u Rape
-¿Son machistas los campesinos?
-¡Demasiado machistas! Hay excepciones, pero muy pocas y a nivel dirigencial, ni qué decir. Esto es un tema de la sociedad, y de todo el campo, pero a nivel de la dirigencia se eleva a potencia máxima. Parece ser que culturalmente se asientan sobre este pseudo poder de ejercer la fuerza sobre todas las mujeres.
-¿Qué pasa con Conamuri y sus afiliados? ¿Cómo afronta este tema del machismo?
-Lo sentimos en carne propia. Es una lucha cotidiana a nivel de las dirigencias y a nivel de las bases. Cuando hay una movilización, están toditos los hombres a la hora de la conferencia de prensa y después, de pronto dicen: ¡ah, tiene que estar una mujer!, para decorar el ambiente. No porque es importante lo que pueda decir o aportar, sino porque ahora es políticamente correcto tener a una mujer en la mesa.  Si Conamuri convoca a una reunión, los dirigentes no vienen muchas veces, porque dicen: “Qué vamos a ir a dónde convocan mujeres”.
-¿Hay casos en dónde ustedes tienen que ir con los maridos para explicar que alguien tiene que participar de una reunión?
-En las comunidades hacemos bastante esto. Lo que hacemos es reuniones e invitamos a los compañeros de las compañeras, trabajamos con los jóvenes y en estas reuniones explicamos el trabajo de organización no es contra los hombres, sino contra una cultura machista, que para eso necesitamos también el aporte de los compañeros. Hablamos de esto. No es fácil, las mujeres para poder activar en organizaciones necesitan duplicar sus trabajos: para venir dos días de reuniones necesitan preparar todo dos días antes, designar con quién dejar a los hijos, con quién va a quedar la gallina, quién va a cuidar del cerdo. Eso generalmente no lo hacen los compañeros, sino una vecina, la hermana, la mamá, otra mujer.  Cuando vuelven, deben dar toda una justificación en caso de que se pasó una hora o porqué el colectivo no vino,  no pudo salir de noche  o porque se alargó la reunión. Sin embargo, los hombres no tienen que hacer lo mismo.

TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISMO - NDENTEVOI REJE'APO

TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISMO - NDENTEVOI REJE'APO

18 de febrero de 2014 a la(s) 1:19
TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISMO (PABLO NERUDA)
NDENTEVOI REJE’APO
Ohai Guaraníme: David Galeano Olivera

No culpes a nadie, nunca te quejes de nadie porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.
Ani rekaguai ndejehe. Ani rejahéi avavére ndentevoi ha’égui upe reje’apóva

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo,
Reje’apo haĝua tekotevê ndevoi reñemoneî ndejupe

El valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.
Rehechakuaávo rejavyhague reñepyrûjey’arâ reguata remyatyrô rire ne rembiapo vai

El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Ava reko porâ niko heñóiva mba’evai tanimbukuégui

Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo lugar supieron vencer.
Ani rekaguai nde rekoha térâ nde jerére oikóvare, heta oî upérupi ne rendaguetépe oñakarapu’âva’ekue

Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
Tekokatu térâ tekomarâ heñói ndénte reipotágui ha ne korasô omoneígui

Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.
Opa mba’e vai rehasávagui rejapova’erâ peteî tembipuru nepytyvôkuaáva ñorairôháme

No te quejes de la pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfréntalos con valor y acepta que de una o otra forma son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
Ani reñembyasy ne mboriahu, ne’año térâ nandepo’áihaguére, embohovakéke umívape ha upekuévo rehechakuaáta umi mba’e ouha ne rembiapokuégui ha umíva rehe reñemotenondeva’erâha

No te amargues con tus propios fracasos, ni se los cargues a otros, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
Ani ndepy’arô nendivevoi, ha ani rembohasa ambue akâ ári mba’e ndéve ojehúva, ejehechakuaa ko’áĝa ỹramo reñembotavýta ku mitâ oñembotavyháicha ijupe. Opaite ára niko iporâ reñepyrûjey haĝua ha ndaipori pa’û, peteîmínte jepe, ere haĝua nderehupytymo’âiha ne rembipota

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.
Anive reñembotavy ndejupe, nde ha’e opa mba’e ypy, ndepypentevoi heñói umi nerembipota, ne mba’embyasy, nde py’amirî

Si, tú has sido el ignorante, el irresponsable, tú únicamente tú, nadie puede haber sido por ti.
Añetehápe, ndentevoi upe rejekuaaporâ’ỹva ndejupe, upe hekokatu’ỹva, ndentevoi, avave ndaikatúi ojapo umi mba’e nde rérape

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.
Aníke nderesarái, opaite mba’e ojehúva ndéve ko’áĝa heñói nde reko ymavépe; ha upéicha avei, ne renonderâ oñemopyenda nde reko ko’aĝaguápe

Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes vencieron a pesar de todo.
Arandu rekávo tekotevê rejesareko umi imbaretévare, umi ikatupyrývare, eha’â umi ipy’aguasúvape, umi ipyapývape, umi akóinte itenondevévape, umi heko’apysêva’ekue opaite mba’erasýgui

Piensa menos en los problemas y más en tu trabajo y los problemas sin alimento morirán.
Ani rejepy’apyeterei umi ne apañuâire, emombareteve uvei ne rembiapo ha rehechakuaáta mba’éichapa umi apañuâi oguéta ijehegui

Aprende a nacer desde el dolor y a ser grande, que es el más grande de los obstáculos.
Akóinte nereñoijeyva’erâ opaite mba’erasy rehasava’ekuégui ha emombaretévo jerovia ndejehe remokechêta taha’eha’éva mba’e vaípe

Mírate al espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.
Emaña ndejehe ha embohysýi umi mba’e nemombaretéva: nde reko pu’aka, ne rembipota ha ne py’akangy reikuaa porâ haĝua mávapa nde

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti más libre y más fuerte dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú eres tu destino. Y nadie puede sustituirte en la construcción de tu propio destino. Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer, tú eres parte de la fuerza de la vida.
Nemandu’ava’erâ ndepype oîha pu’aka ijojaha’ỹva opaite mba’e apoharâ, reikuaaporâvo nderekosâsoha ha ikatuha ndepu’aka opaite mba’ére, nde ndaha’emo’âvéima po’a rembipuru nde ha’égui nde rekove renonderâ jára. Ha avave ndaikatúi nemyengovia nde rekove renonderâ apópe. Epu’â ha ejesareko yvytyrusúre ha nepytuhêke arasê pýri, nde ha’égui tekove mbarete pytu

Ahora despierta, camina, lucha, decídete y triunfarás en la vida.
Upévare, epáy, eguata, eñorairô ha katuete netenondéta ko arapýpe

Nunca pienses en la suerte, por que la suerte es el pretexto de los fracasados.
Ani rejeko po’áre, péva akóinte oîgui umi ipy’amirîva rekopýpe



lunes, 17 de febrero de 2014

SE REALIZÓ EL III CONGRESO DE LENGUA Y CULTURA DE LA NACIÓN GUARANI EN PARANA

SE REALIZÓ EL III CONGRESO DE LENGUA Y CULTURA DE LA NACIÓN GUARANI EN PARANA
Con el apoyo del Ministerio de Cultura y Comunicación de la Provincia de Parana; la COMUNIDAD IVAGA PEGUA AVAÑE’Ê, el PORTAL ONG y el INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI organizaron el III CONGRESO DE LENGUA Y CULTURA DE LA NACIÓN GUARANI que se desarrolló el sábado 15 de febrero de 2014, desde las 8:30 horas, y durante todo el día, en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina, Ciudad de Entre Ríos (Provincia de Parana, Argentina).

III Congreso de Lengua y Cultura de la Nación Guarani, en Entre Ríos (Foto de Notinac.com.ar)
La identidad social y cultural, la integración de comunidades y unión de los pueblos originarios fueron los puntos principales del congreso, que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y Comunicación de la Provincia de Parana en el marco de su política de inclusión social y promoción de la cultura de los pueblos originarios.
El Guarani y su grafía, la educación, la cultura y la consolidación de esta lengua en el Mercosur, fueron algunos de los ejes del Congreso que reunió a prestigiosos panelistas que disertaron durante la mañana y la tarde de este sábado.
Este fue el PROGRAMA de la jornada:

* 8:30 Acreditación
* 9:00 Ceremonia de apertura: bienvenida a cargo de Ñandejára Guasu, Tutor intercultural de idioma Guarani a nivel nacional y Presidente de la comunidad Ivaga Pegua Avañe’ê.

* 9:20 Palabras de bienvenida de Emma Callovi, Presidenta Portal ONG.

Tema: La lengua Guarani, grafía única.
* 9:30 Conferencia a cargo del Licenciado Gudelio Ignacio Báez, Director de las Regionales de Buenos Aires y Rosario del ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI.

Lic. Gudelio Ignacio Báez Benítez

Tema: Educación y lengua Guarani.
* 10:30 Intervención del ciclo Reencuentros con Pueblos Originarios a cargo de Beatriz Alor.
* 11:00 Intervención de Mónica Thompson, Coordinadora Pedagógica de Lenguas Originarias del C.U.I., Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
* 11:30 Intervención de Roberto Benigno Benítez, miembro del Aty Guasú – Nación Guaraní de Buenos Aires.
* 13:00 Música y poesía a cargo de Luis Chamorro y su arpa guaraní y Silvia Lanche originaria mocovi.
Tema: Lengua y cultura Guarani.
* 13:30 Intervención de Ñandejára Guasu, Presidente de la Comunidad Ivaga Pegua Avañe’ê y representante nacional e internacional de la comunidad Guaraní en Entre Ríos.

Tema: Integración de comunidades y unión de los pueblos originarios.
* 14:00 Intervención de Braulio Escobar Duarte Kuarahy Vera, Cacique de la comunidad Billa Rica de Paraguay y de la comunidad de Moreno de Argentina.

Tema: Consolidación de la lengua Guaraní en el Mercosur.
* 14:30 Intervención del Director del centro Cultural de la Universidad Nacional de General Sarmiento, el Licenciado Lucas Rosenmacher.
* 15:00 Plenario y conclusiones.
* 16:00 Refrigerio - 17:00 Clausura. Acto artístico.
Maitei horyvéva opavavépe
David Galeano Olivera,
ATENEO Motenondehára Guasu


sábado, 15 de febrero de 2014

GUERRA GUARANÍTICA

GUERRA GUARANÍTICA

Entre los años 1754 y 1756 se había desatado una guerra en la región misionera. Irónicamente, los guaraníes de las misiones se enfrentaron a los ejércitos regulares de España y Portugal. La causa: un tratado firmado en el año 1750 entre la Corte española y la portuguesa les solicitaba que entregasen a Portugal cerca de 500.000 kilómetros cuadrados de territorios, más 7 prósperos pueblos. Las exigencias no terminaban allí. En el término de un año, 29.191 guaraníes debían salir de la región con todos sus bienes y trasladarse al occidente del río Uruguay, donde debían refundar sus pueblos. En 163l los guaraníes habían abandonado la región del Guayrá sin ofrecer resistencia a los bandeirantes y sufriendo un sinnúmero de penurias. En el año 1638 del mismo modo habían abandonado la región del Tape, guareciéndose en asentamientos transitorios entre los ríos Paraná y Uruguay. Luego habían derrotado en forma aplastante a los bandeirantes en la batalla de Mbororé, pudiendo de ese modo regresar con mucho esfuerzo a refundar sus poblaciones al oriente del río Uruguay, región considerada como su patria de origen. Ahora se les pedía que la abandonaran, sin ningún tipo de explicación o razón. Aquellos guaraníes que todos suponían fieles seguidores de los jesuitas y sometidos incondicionalmente a los dictámenes de éstos, en un instante sorprendieron a los mismos jesuitas, a los españoles y a los portugueses cuando se alzaron en armas defendiendo sus legítimos derechos sobre sus tierras y bienes.


UNA HISTORIA DE DESENCUENTROS
La conquista y colonización del Plata emprendida por españoles y portugueses originó una relación fronteriza muy particular, nunca claramente definida por una delimitación precisa, superadora de la ambigua línea de Tordesillas. Se generó particularmente una zona de gran tensión fronteriza, cuyo límite occidental lo conformaban el Río de la Plata, el río Uruguay y la región guayreña. Parte de esa línea de tensión atravesaba toda la región de las misiones de norte a sur. Inevitablemente los guaraníes que habitaban aquella zona se verían involucrados en todos los conflictos que se suscitasen entre España y Portugal. La condición de “guarnición de frontera” que les fuera impuesta por la Corona española, los llevaba a involucrarse en todas las situaciones de crisis limítrofe como soldados combatientes al servicio del Rey. La prestación del servicio militar por parte de los guaraníes fue constantemente requerida por las autoridades españolas en su lucha contra los portugueses. Los conflictos y enfrentamientos armados comenzaron en el año 1680, cuando el gobernador de Río de Janeiro, don Manuel Lobo, funda frente a Buenos Aires, en la orilla izquierda del Río de la Plata, la Colonia de Sacramento, en un territorio que los españoles consideraban de su jurisdicción. El gobernador de Buenos Aires, don José de Garro, requirió el servicio militar de los guaraníes de las misiones. Miles de guaraníes misioneros asaltaron las fortificaciones portuguesas, tomando como prisionero al mismo gobernador Lobo. Sin embargo en el año 168l por un tratado firmado entre España y Portugal se dispuso que la Colonia debía ser devuelta a los portugueses. En el año 1705 el nuevo gobernador de Buenos Aires, Valdez de Inclán, recibió órdenes del Virrey de Perú de recuperar la Colonia del Sacramento. Nuevamente 4.000 guaraníes concurrieron desde las misiones en auxilio de las fuerzas españolas que sitiaron durante seis meses la guarnición portuguesa. Finalmente los portugueses incendiaron la Colonia y se retiraron.


En el año 1715, finalizada la guerra de sucesión de España, en la que había intervenido Portugal, se firmó el tratado de Utrecht, que establecía en uno de sus puntos que los españoles debían devolver otra vez la Colonia del Sacramento a los portugueses. La Colonia se habían convertido en un centro del tráfico de contrabando de mercaderías que se efectuaba con Buenos Aires. Por otra parte, desde ella los portugueses continuamente incursionaban robando ganado en las estancias de los pueblos misioneros y en aquellas ubicadas al occidente del río Uruguay. Como trasfondo existía un auténtico interés de posesionarse de la banda oriental del Río de la Plata. Con dicho fin, en el año 1723, los lusitanos intentaron asentarse en la península de la actual Montevideo. El gobernador de Buenos Aires, Bruno Mauricio de Zabala, los expulsó en 1724, y el 24 de diciembre de 1726 fundó con familias traídas desde Galicia y las Canarias, la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo. Un total de l.000 indios guaraníes misioneros participaron en la expulsión de los portugueses y en la construcción de las fortificaciones de la nueva ciudad española. La utilización del “soldado guaraní” en los enfrentamientos con los portugueses fue constante durante toda la primera mitad del siglo XVIII. Los episodios señalados son sólo algunos ejemplos de los servicios militares prestados por los guaraníes a la Corona española. En todos los casos los perjuicios que ocasionaban aquellas expediciones militares a los misioneros no tenían ningún reconocimiento por parte de las autoridades coloniales. Las expediciones se organizaban a costa de los propios guaraníes. Los campos de cultivo y la producción en general en las reducciones quedaban en estado de abandono cuando los mejores hombres partían a la guerra. Luego había que asumir los innumerables muertos, lisiados, viudas y huérfanos que quedaban como saldo de aquellas campañas. En la visión de los guaraníes misioneros del año 1750, los portugueses eran la calamidad que les arruinaba sus vidas desde hacía más de un siglo.

LOS INTERESES FRONTERIZOS
La región comprendida entre la ribera oriental del Río de la Plata y la zona oriental del río Uruguay se caracterizaba por sus excelentes campos aptos para el desarrollo de actividades ganaderas. Si esto fuera poco, miles de cabezas de ganado vacuno vagaban por aquellas regiones en todas direcciones en estado salvaje. En la sociedad colonial rioplatense, en donde no existían minas de plata ni de oro, la actividad ganadera era uno de los principales ramos de la actividad económica, tanto para españoles como para portugueses. El otro ramo era el contrabando, desarrollado en gran medida con la complicidad de las autoridades desde Buenos Aires, con los comerciantes portugueses y de otras nacionalidades que se establecían en la costa oriental del Río de la Plata, especialmente en la renombrada Colonia del Sacramento. La Corona española veía resguardados sus derechos con las misiones jesuíticas del Paraguay, que ejercían una posesión efectiva de gran parte de aquella zona fronteriza con siete de sus pueblos y con un gran número de estancias establecidas y consolidadas como unidades productivas. Pero la Colonia del Sacramento con su comercio de contrabando era un caso muy particular, constantemente arruinando al sistema de monopolio establecido por España.

EL TRATADO DE LÍMITES DE 1750
El matrimonio que celebró Doña María Bárbara de Braganza, hija del Rey Don Juan V de Portugal, con el Rey de España, Fernando VI, selló la paz entre ambas naciones europeas e inauguró un período de entendimiento entre las dos coronas, especialmente en lo concerniente a las cuestiones limítrofes de América del Sur. Luego de quedar en un estado calamitoso al finalizar la guerra con Inglaterra (1739-1748), España temía por un posible ataque inglés a sus posesiones en el Río de la Plata. Por otra parte, el comercio inglés, que controlaba el contrabando desde Colonia del Sacramento, ocasionaba un gran perjuicio a las finanzas con el drenaje ilegal de plata extraída de Potosí. Además, crecía el temor de que la Colonia fuera convertida por Inglaterra en una base militar. Portugal, por su parte, tenía sus propios intereses en la región platina. En el año 173l el Rey Don Juan V había contratado en Roma a dos padres jesuitas astrónomos y matemáticos para que realizaran un relevamiento cartográfico de la costa y territorio oriental del Río de la Plata. Comenzaron entonces conversaciones y tratativas secretas entre los ministros de las dos coronas. Portugal pretendía que España le reconociera jurisdicción sobre los territorios que de hecho ocupaba al occidente de la línea de Tordesillas, mientras que España buscaba que le fuera devuelta la Colonia del Sacramento. Los portugueses fundamentaban su postura en el hecho de que España también había violado la disposición de Tordesillas al ocupar el archipiélago de las Filipinas y al haber vendido a Portugal las Molucas, ambos territorios ubicados al oriente de aquella línea y por lo tanto portugueses. En el año 1748 el secretario del Rey Juan V de Portugal, Alejandro de Guzmán, había presentado una propuesta en dinero al ministro español don José Carvajal para comprar los territorios ubicados entre los ríos Negro y Uruguay, esto es los siete pueblos de las misiones orientales más todas sus estancias. El ministro Carvajal tomó la propuesta como escandalosa y la rechazó. Sin embargo la diplomacia portuguesa tenía a otro representante, Doña Bárbara de Braganza, la propia esposa del Rey Fernando VI. La influencia que tuvo la Reina fue decisiva para que Fernando VI aceptara la propuesta de Portugal, pero en condiciones aún peores que las propuestas por el ministro Guzmán a Carvajal. Fernando VI reconocía a Portugal todos los territorios ocupados al occidente de la línea de Tordesillas y aceptaba entregar a los portugueses los siete pueblos misioneros ubicados al oriente del río Uruguay con todas sus estancias ganaderas y yerbales, unos 500.000 kilómetros cuadrados de territorio, a cambio de la Colonia de Sacramento. El 10 de octubre de 1749 el ministro Don José Carvajal y el ministro Alejandro Guzmán acordaron los puntos básicos del tratado que firmarían los reyes de España y Portugal. Se confirmó la entrega de los siete pueblos misioneros a cambio de la Colonia y se estableció que los límites entre los territorios hispánicos y portugueses quedarían demarcados por ríos y por los puntos más elevados que oportunamente se establecerían en el terreno. La línea limítrofe partiría desde un río que nace en la Sierra de los Castillos Grandes, para seguir luego por las nacientes del río Ibicuí y desde allí seguiría por el Uruguay hasta el río Pepirí Guazú, siguiendo luego por las alturas de las sierras. El acuerdo, llamado “Tratado de Madrid”, fue firmado el 13 de enero de l750 por el Rey de España, Don Fernando VI, y al mes siguiente por el Rey de Portugal, Don Juan V.





LA SORPRESIVA NOTICIA DEL TRATADO
Nadie en tierras americanas había sido consultado acerca de la conveniencia o no del tratado. Ni el gobernador de Buenos Aires, ni el virrey de Lima, ni el Padre Provincial ni el Superior de las misiones, menos aún los 29.19l indios guaraníes que vivían en los siete pueblos, tampoco las reducciones de Concepción, Apóstoles, Santo Tomé, Yapeyú, La Cruz, que poseían en aquellos territorios entregados sus mejores estancias ganaderas.En el mes de septiembre de 1750 llegaron las primeras noticias del tratado y de sus principales cláusulas. Los padres de las misiones, así como las autoridades coloniales, se resistían a creer que pudiera ser cierto que el Rey de España hubiera firmado un tratado con semejantes desatinos. El padre Bernardo Nusdorffer, superior de las reducciones, ordenó a los curas de los pueblos que no se comunicase la noticia a los indios, hasta que no fuese confirmada, por temor a las reacciones que pudiera provocar en ellos. Pero en el mes de abril de 175l llegó al puerto de Buenos Aires la comunicación oficial del Tratado de Madrid con las instrucciones para su ejecución. Al mismo tiempo llegaba desde Roma una carta del General de la Compañía de Jesús, Padre Francisco Retz, dirigida a los padres jesuitas ordenándoles el cumplimiento fiel de las disposiciones del tratado en lo tocante a los siete pueblos misioneros orientales. Dice el padre Nusdorffer: “... no acabábamos de creer que era verdad este tratado, porque se juzgaba imposible que España lo consintiese, por las fatalísimas consecuencias que de él se seguirían a los dominios de España en estas Américas”

EL FRUSTRADO TRASLADO DE LOS PUEBLOS
El padre provincial Isidoro Barreda encomendó al padre Bernardo Nusdorffer la difícil tarea de comunicar la infausta noticia del tratado a cada uno de los siete pueblos, además de aquellos que estaban al occidente del río Uruguay, que no serían transferidos, pero que poseían estancias en la región que se entregaría a los portugueses. Con sus 70 años de edad durante los meses de marzo y abril de 1752 el padre Nusdorffer recorrió los pueblos, se entrevistó con los curas y comunicó oficialmente a los cabildos y caciques que tenían un año de plazo para abandonar su tierra, por lo que recibirían una indemnización de 28.000 pesos, en caso contrario quedarían bajo el dominio lusitano. Los cabildos y los principales caciques dieron una respuesta jamás dada en un siglo y medio a sus padres, un rotundo “no”. No aceptaban abandonar los pueblos y menos aún quedar bajo el dominio portugués. En una carta que dirigieron los caciques al gobernador Andonaegui, leemos en parte: “Nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros hermanos han peleado bajo el estandarte real, muchas veces contra los portugueses, muchas veces contra los salvajes; quién puede decir cuántos de ellos cayeron en los campos de batalla, o delante los muros de la tantas veces sitiada Nueva Colonia. Nosotros mismos nuestras cicatrices podemos mostrar en prueba de nuestra fidelidad y de nuestro valor. (...) Querrá pues el Rey Católico galardonar estos servicios, expulsándonos de nuestras tierras, de nuestras iglesias, casas, campos y legítimas heredades. No podemos creerlo. Por las cartas reales de Felipe V, que por sus propias órdenes nos leyeron desde el púlpito, fuimos exortados a no dejar nunca aproximarse a nuestras fronteras a los portugueses, suyos y nuestros enemigos...”. El padre Nusdorffer se trasladó a Candelaria y desde allí comunicó a sus superiores que los guaraníes estaban en situación de rebeldía. Los curas de los pueblos continuaron con los intentos de persuadir a los indios para que realizaran la mudanza de sus pueblos, para los cuales ya se habían señalado nuevos sitios al occidente del río Uruguay. Algunos que eran convencidos comenzaban a emigrar, pero la marcha y el traslado estaban plenos de complicaciones. Muchos preferían huir a los montes, mientras que otros regresaban a sus pueblos arrepentidos. Los padres pidieron más tiempo, al considerar que un año no alcanzaría para lograr el traslado total. Esto fue interpretado por el comisario real, marqués de Valdelirios, y por el comisario enviado con plenos poderes por el General de la Compañía desde Roma, padre Luis Altamirano, como un acto de insubordinación de los padres y de complicidad con los guaraníes. Hubo acusaciones y amenazas de expulsión de la Compañía y de excomunión hacia los curas de los pueblos. El P. Cardiel tuvo la osadía de alegar que “bastaba el catecismo para saber que las órdenes del General de la Orden no imponían obligación alguna”, lo cual le valió el retiro de la reducción en que se hallaba. Resulta claro que dentro de la Compañía de Jesús existían posiciones encontradas. El Padre Provincial y el Padre Superior recibían presiones del General de la Compañía y del Padre Comisario enviado desde Roma y actuaban en consecuencia. Los curas de los pueblos por su parte se hallaban en una posición realmente compleja. Conocían por experiencia el esfuerzo y sacrificio que había significado para los guaraníes repoblar la región oriental del río Uruguay, comprendían con toda plenitud el amor a los pueblos y a sus tierras que profesaban los misioneros. Sabían del aborrecimiento que despertaba en el indio misionero la sola referencia al portugués. Convivían con aquellos indígenas, sabían de sus necesidades, de sus miserias, de lo mucho que restaba por construir. Muchos de ellos, seguramente, en secreto y en la impotencia del silencio, optaron por los guaraníes.

EL KUNUMI INTERPRETA TE EXTRAÑO TE OLVIDO TE AMO

SELVA, CULTURA Y LAS PALABRAS-ALMA

SELVA, CULTURA Y LAS PALABRAS-ALMA (*)
Por: Ricardo Fava (**)

El libro Parientes de la selva de Miguel Alberto Bartolomé constituye un balance del trabajo realizado por el autor entre los Guaraníes Mbya de Argentina. A lo largo de sus páginas distintos saberes, antropológicos, históricos, etnohistóricos y arqueológicos , son convocados para explicar la historia y la actualidad de este pueblo que vive en la provincia de Misiones desde por lo menos mediados del siglo XVIII.


Como expresa el autor, toda etnografía sobre los mbya debe dialogar necesariamente con la obra del antropólogo paraguayo León Cadogán, quien reuniera, recopilara e interpretara el cuerpo mítico y los cantos sagrados de este pueblo. Como aquel, Bartolomé pone el acento en la religión mbya, en las bellas palabras que conectan los dioses con la tierra, las cuales ha llevado a decir que “un guaraní sin su religión propia dejará de ser un guaraní (386)”.

La religión y el papel activo desempañado por los líderes religiosos en su oposición a la evangelización ocupan un lugar preeminente en el volumen, en cual se destaca la pregunta sobre quiénes son los mbya en la actualidad o, en otros términos, qué procesos históricos han contribuido a dar forma a este pueblo guaraní con características específicas, que los diferencian tanto del juruá (blanco) como de las otras parcialidades Guaraníes: “cabe entonces preguntarse quiénes son los mbya actuales (…) se trataría de una configuración étnica, basada en una colectividad cultural y lingüística preexistente, pero transfigurada a partir del desarrollo de un culto milenarista, promovido o guiado por líderes chamánicos ejemplares mesianizados. Este proceso habría tenido lugar probablemente en los siglos XVIII y XIX, y los estructuró como una colectividad separada de los guaraníes, a partir precisamente de su especial tipo de doctrina salvacionista. Con el tiempo, esa doctrina otorgó las bases culturales para una identificación específica del grupo organizacional, es decir una etnogénesis (oguerojerá: un desplegarse de algo preexistente), que contribuyó al desarrollo de fronteras interactivas con los otros grupos guaraníes (87-88)”.

Ser mbya es entonces adscribir a una norma de vida, “los principios sociorreligiosos y valores morales que conforman su particular versión de tekó, de los principios que norman la vida (…) de cada individuo, portador de una palabra-alma proporcionada por las deidades (127)”, una de las formas posibles de ser Guarani.

Esta tesis otorga especial significación a la relación histórica entre el propio proceso de producción cultural y social mbya y la encrucijada vital que significó para la vida y existencia colectivas de este pueblo los intentos evangelizadores de las misiones franciscanas y jesuíticas: “Los mbya se sintieron perseguidos y agredidos. Pero la cosmología milenarista les informó que eran un pueblo que llevaba en sí mismo los principios de la divinidad, y así se convirtieron en una sociedad de elegidos cuyo destino estaba asociado al de sus deidades (…) culto cuyos parámetros religiosos proponían la revitalización de la tradicional búsqueda de esa especie de paraíso terrenal, la Yvy Maranẽ’ỹ o ‘tierra sin males’, alcanzable por medio de una purificación física y moral, la aguyje (madurez, perfección) (113)”. Identidad mbya que fue construida en un proceso de resistencia, eso parece estar expresando Bartolomé, pero que se construyó a partir de un sustrato cultural preexistente que es guaraní. Implícita en esta aserción está la idea que ciertas representaciones colectivas, en este caso, las representaciones cosmológicas y religiosas, constituyen el núcleo duro de la cultura, que éstas no cambian fácilmente aunque los pueblos queden sometidos a fuertes procesos de asimilación, integración y etnocidio.

Esa cosmovisión, y la propia experiencia vital guaraní, sugieren una íntima vinculación y convivencia entre los mbya y la selva paranaense (o atlántica), tradicional hábitat de los grupos y pueblos Guaraníes desde hace casi 2.000 años. Aquí la distinción “occidental” entre naturaleza y cultura no parece pertinente. Para Bartolomé, en su lugar hay que pensar en el valor central que ocupa la noción de reciprocidad en la articulación indígena con sus territorios “que regula la relación de los seres humanos con la naturaleza de la misma manera que norma las relaciones entre los miembros de una sociedad (272-273)”. La especial relación con el monte también se manifiesta en el lenguaje sobre los seres que la habitan, el cual constituye una extensión del lenguaje de parentesco, como cuando llaman a la abeja “mi hermana”, lo que nos lleva al título del libro, “parientes de la selva”.

De todas maneras, la estrecha relación de los mbyá con el hábitat de la selva excede, no obstante, la noción antropológica de reciprocidad. Puede pensarse que ka’aguy (naturaleza) se opone a tekoa (comunidad) como un espacio no humano se distingue del claro de la aldea (Cebolla Badie 2011). No obstante, la noción mbya de naturaleza muestra una complejidad mayor mostrándose como un espacio donde interactúan hombres, animales, espíritus y dueños y almas que no son privativas solo de los humanos. Pero especialmente, porque entre ka’aguy y tekoa, como entre las propias personas, media el espacio simbólico de los nombres sagrados, núcleo duro de su cultura (Acuña 2009, 2011). En este sentido resulta imposible entender las taxonomías y clasificaciones indígenas de la naturaleza y, de manera más específica, “la relación de los indígenas con los seres que habitan la selva sin conocer sus historias míticas (Cebolla Badie 2011)”. Los mitos constituyen ordenadores del presente, y median tanto entre las generaciones –como en la caso de la ceremonia del ñemongarai o “bautismo” de los niños – como entre los hombres y los animales que se cazan, a través del permiso que debe pedírseles a los dueños de los lugares. En este sentido, las nociones culturales de salud y enfermedad traducen reglas de conducta que deben seguirse respecto de la selva y que se apoyan en los mitos que hablan de ella, vinculándose “con el mayor o menor cumplimiento de las nociones sociales que deben guiar las relaciones de los seres humanos entre sí y con su medioambiente (286)”.

Pero si la norma religiosa indica el núcleo duro de la cultura, es también un mundo ideal , y por esta razón la segunda parte del libro está orientada a describir la situación de los mbya en la actualidad, en su diálogo con la sociedad y cultura nacionales. En este sentido, resulta esencial preguntarse a través de qué mecanismos y lógicas sociales un conjunto de aldeas dispersas, distribuidas en tres países distintos, llegan a constituir un pueblo. Aquí resulta importante destacar tanto los lazos históricos de parentesco que van confirmando redes de distintas escalas donde circulan personas y saberes mbya, como el ineludible papel del lenguaje, pero fundamentalmente debe considerarse la reactualización periódica de los fundamentos míticos a través de los rituales, que conectan la vida cotidiana con los fundamentos culturales del ser mbya. Otro factor de gran importancia lo constituye la autonomía de la familia ampliada, “la unidad parental, social, económica, política y cultural, capaz de producir y reproducir la vida colectiva guaraní (304)”.

En su nueva relación con la sociedad nacional, el hecho destacado y más preocupante está constituido por la vertiginosa desforestación de la selva paranaense, tradicional hábitat que les permitió a los mbya, hasta no hace muchas décadas, controlar su propio desarrollo cultural y social. En este sentido, el llamado de atención recae en la sociedad nacional, la cual debe aprender a convivir con la diferencia cultural y asegurar la protección de las condiciones que permiten la reproducción de esta diferencia. En el mismo sentido, el Estado debería de abstenerse de intervenir en los modos nativos de elección de las autoridades, ya que éstas se encuentran íntimamente relacionadas con la experiencia colectiva mbya de relacionamiento con el otro, factor fundamental en la conservación de su identidad y tradiciones propias.

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(*)-A modo de reseña de Parientes de la selva. Los guaraníes mbya de la Argentina, Miguel Alberto Bartolomé, CEADUC, Asunción, 2009, 463 págs.

(**) Ricardo Fava: Antropólogo (Universidad de Buenos Aires). Director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús y Profesor Adjunto de la misma universidad. Candidato a magíster en Antropología Social (IDES-IDAES/UNSAM). ricardofava@yahoo.com.ar
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Referencias
Acuña, Enrique La Bruma – Tatachiná (film), guión y dirección de Enrique Acuña, producción Ojo equívoco, 82 minutos, 2009.
Acuña, Enrique “Un niño (guaraní) a muerto”, en Revista Conceptual, Nº 10, La Plata, 2009.
Acuña, Enrique “Las divinas palabras –el caso, el ritual, el mito–“, en Revista Posdatas, Nº 5, Ed. La Plata, octubre 2011.
Bartolomé, Miguel Alberto “La situación de los Guaraníes (Mbya) de Misiones (Argentina)”, en Suplemento Antropológico de la Revista del Ateneo Paraguayo, Asunción, vol. 4, nº 2, 1969, pp.: 161-184.
Bartolomé, Miguel Alberto Parientes de la selva. Los guaraníes mbya de la Argentina, CEADUC, Asunción, 2009.
Cadogán, León Ayvu Rapyta. Textos míticos de los Mbyá-Guaraní del Guairá, CEADUC, Asunción, 1997.
Cebolla Badie, Marilyn Ta’y ñemboarái. La miel en la cultura mbya-guaraní, Barcelona, 2005.
Cebolla Badie, Marylin “El concepto de Ka’aguy o ‘naturaleza’ en la cultura mbya guaraní”, Ponencia presentada en el Seminario Permanente del Centro de Antropología Social del IDES, 2011.

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Notas
(1) Incluye a los pueblos o grupos étnicos Mbya Guaraní, los Paĩ-Tavyterã, y los Ava-Guaraní (o Avá Katú Eté). Algunos estudios recientes incluyen entre los guaraníes a los Ache-Guayakí (66-75)”. El autor realizó su trabajo de campo principalmente en la década de los 70 y 80 –con un retorno a la provincia hacia 2008 donde realizó entrevistas con líderes mbya–. También trabajó junto a los Avá Katú Eté de Paraguay.

(2) Como expresa el autor, su “primera relación con los mbya de Misiones se estableció de manera un tanto sorpresiva, cuando en 1967, tomé contacto con una aldea en las cercanías de la localidad de Alba Posse en el Alto Uruguay, cuando realizaba unas exploraciones arqueológicas (27)”.

(3) En este trabajo Bartolomé corrige algunas aseveraciones previas, por ejemplo Bartolomé (1969), donde databa los primeros poblamientos mbya en la provincia de Misiones en el siglo XIX, producto de migraciones desde el Paraguay. En esta oportunidad, el autor explica que en aquella opinión había una confusión entre el territorio conocido por el Estado y las selvas orientales, hábitat conocido como selva paranaense o atlántica, la cual se extendía por los territorios de los actuales Brasil, Paraguay y la provincia de Misiones, y la cual estaba habitada por distintas parcialidades guaraníes, entre ellas los mbya, especialmente aquellas que eludieron y resistieron el influjo misionero.

(4) Y otros, véase Cebolla Badie (2005).

(5) En especial Cadogán (1997).

(6) Puede entenderse a la etnogénesis como un proceso o dinámica social que implica el surgimiento, reestructuración o reaparición de un grupo étnico (84)”.

(7) “El Pueblo Mbya, como toda colectividad de ‘elegidos’, puede ser quizás acusado de un cierto ‘fundamentalismo religioso’, aunque tolerante y no impositivo, pero gracias a ello han resistido a todos los intentos etnocidas derivados de la evangelización y de las políticas integracionistas (13)”.

(8) Aspectos esenciales de estas representaciones colectivas y mitos son compartidos por otros pueblos guaraníes que han adoptado el cristianismo o fueron recluidos en las misiones. Por otra parte, como señala Cebolla Badie (2005) respecto de su trabajo sobre la miel en la cultura mbya, “a lo largo de esta investigación he vuelto a recoger información que se corresponde perfectamente con los datos recopilados por León Cadogán en sus trabajos con los mbyà a mediados del siglo pasado”.

(9) Como expresa Acuña (2011) en esta antiquísima ceremonia secreta “confluyen tanto la bendición de los frutos y semillas, ligadas a la fertilidad de la tierra, como de la imposición del nombre secreto a un niño cuando accede al mundo vital de las almas parlantes (…) El oculto ritual del Ñemongarai es una bendición propia de los seres de la naturaleza (Ka` aguy), que aquí se confunde con lo propio de la costumbre de la aldea (tekoha). Esta articulación y no oposición entre ambas, es gracias a la palabra que separa la cosa, dando lugar a otra ontología que no la nuestra.
‘Fluye del árbol la palabra’ es título de un libro de León Cadogán, canto que dice bien sobre esa operación de verso y reverso entre Natura-cultura. Es que el árbol parlante segrega en su savia la sabiduría de una lengua que designa al ser en la tierra pero con una ‘reciprocidad’ tanto en la tierra, y es la comunidad como en el otro cielo. El nombre revitaliza, tanto que ‘aquellos que no hallan en este mundo pueden morir’. El designador de la naturaleza se culturaliza, de modo que el mbya establece un parentesco (mitológicas, Lévi-Strauss) con su hábitat, al extremo que este lo habita como un lenguaje”.

(10) Como señala Cebolla Badie (2011) “habría, de este modo, una suerte de ‘negociación’ constante para poder obtener piezas de caza que tiene su inicio en el pedido respetuoso y humilde, tal como lo prescribe la religiosidad mbya, de los seres humanos a los dioses, luego de éstos tratarían con los ‘dueños’, ordenándoles que otorguen cierta cantidad de presas, finalmente los dueños liberan animales en lugares específicos de la selva y éstos se vuelven presas y alimentos de los hombres”.

(11) Lidio Villalba, yvyra ‘icha –ayudante del opyguá– de la aldea de Pindó Poty, expresa en el documental La Bruma que “un pedacito de piedra es una enfermedad. Algunos dueños de los espíritus que no quieren que nosotros pasemos, pueden tirar una piedra para enfermar (…) En la tierra cada cosa tiene un dueño, por ejemplo, el arroyo o los árboles, por eso tenemos que pedir a sus dueños antes de cortarlos”.

(12) En términos metodológicos, Bartolomé indica que Cadogán “se dedicaba más a la entrevista con informantes especiales, es decir intelectuales nativos muy calificados, que a convivir y participar en la vida social”. De ahí que su trabajo “se aproxima más a los modelos ideales –conceptuales– de las prácticas culturales que a las mismas prácticas (27)”.

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Leer original en (http://apm-blog.blogspot.com/2012/02/selva-cultura-y-las-palabras-a...)

jueves, 13 de febrero de 2014

OJOHAYHÚVA ÁRA – DÍA DE LOS ENAMORADOS

OJOHAYHÚVA ÁRA – DÍA DE LOS ENAMORADOS
Ohai: David Galeano Olivera

Heta tetâme, ára 14 jasykôi jave, ojegueromandu’a OJOHAYHÚVA ÁRA, avei oñembohérava MBORAYHU ÁRA. Tekove ñaimemíva guive ko yvórape niko japorohayhu ha jahechauka upe mba’e guasuete heta hendáicha: kunu’û, ñehetû, tesay, pukavy, popyhy, añuâ, purahéi, ñe’êpoty térâ jopói rupive. Mborayhu niko ñañandu. Ha’e ñande’aho’i jave niko ñaimo’âvoi ñane korasô opepe hatâve ha pya’evéva; upéicha avei, ñanderoryve ha ñandepireporâve. Ndaiporichéne mba’e iporâvéva mborayhu jehechaukágui. Ñepyrûrâme jahayhu ñande sy ha ñande rúpe, upéi ñane angirûmimíme ha tenondeve gotyo jaheka ha jajuhu peteî mborayhu jára ha hendive ñambojoaju ñande rekove ikatúramo ñamano meve. En varios países, el día 14 de febrero se celebra el DÍA DE LOS ENAMORADOS, también conocido como DÍA DEL AMOR. Todos los que vivimos en este mundo amamos a alguien y lo demostramos de varias maneras: con mimos, besos, lágrimas, sonrisas, con un apretón de manos, abrazos, canciones, poesías o regalos. El amor se siente. Cuando él nos envuelve sentimos más intensos y acelarados los latidos del corazón; asimismo, nos sentimos más contentos y más animados. De hecho no existe algo más bello que la demostración del amor. Inicialmente amamos a nuestra madre y a nuestro padre, luego a nuestros amigos y más adelante buscamos, hasta encontrar, a la dueña o dueño de nuestro amor a quien unimos nuestra vida de ser posible hasta la muerte.


Upéicha avei 14 jasykôi ojegueromandu’a Valentín Marangatu ára, oikova’ekue Roma-pe, ary 300 rasami rupi, Hesukirito rire. Avarepavê Gelasio I, Kirito Tupâo motenondehára, ndaje upe omoñepyrûva’ekue pe arete Valentín rérape ary 498-pe ha upe guive ojejapójepi pe vy’aguasu hérape. Valentín ndaje omomendámi ñemiháme umi ojohayhúvape. Claudio II, Roma myakâhára uperôgua, ndoipotavéikuri oiko ñemenda. Valentín ojejukákuri peteî ára 14 jasykôi, opytáva -upe guive- ojohayhúva árarô. Oî avei he’íva kóva ha’eha mborayhu jasy guyrakuéra oñemoñavégui ko jasýpe. Igualmente, el 14 de febrero se recuerda el día de San Valentín, quien vivió en Roma, hacia el año 300 después de Cristo. El Papa Gelasio I, cabeza de la Iglesia Catolica Romana, fue quien inició en el año 498 la celebración del día de San Valentín que sigue vigente hasta hoy. Cuentan que Valentín casaba a escondidas a los enamorados de su tiempo debido a la prohibición del casamiento resuelta por el Emperador Claudio II. Valentín fue ejecutado un 14 de febrero que quedó -desde entonces- como el día de los enamorados. Otros dicen que febrero es el mes del amor ya que en su transcurso las aves se emparejan y procrean.





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