miércoles, 6 de abril de 2011

Los niños y las niñas, principales víctimas del uso de armas explosivas en conflictos

http://caobac.blogspot.com/2011/03/los-ninos-y-las-ninas-victimas.html?showComment=1301963926305#c8656708940591263957

En los últimos 10 años más de 2 millones de niños y niñas han perdido la vida como consecuencia directa de los conflictos y más de 6 millones han resultado seriamente heridos o incapacitados permanentemente.

Los conflictos siguen siendo una de las principales amenazas para la supervivencia de los niños y niñas: de los 10 países que poseen la mayor tasa de mortalidad de menores de 5 años, 7 padecen un conflicto armado.
La infancia se ve especialmente afectada por las armas explosivas usadas en áreas pobladas, según señalamos en el informe "Impacto devastador: armas explosivas". En 2010, este tipo de armamento causó muertes y mutilaciones a miles de menores de edad en 13 de los 17 países donde se utilizó, según la ONU. En el informe se denuncian las enormes vulneraciones que sufren los niños y niñas involucrados en conflictos armados donde se utilizan este tipo de armamento.
Afganistán, Irak, Sri Lanka, Somalia, Yemen, Israel y los territorios ocupados de Palestina son los países donde el uso de armas explosivas tiene consecuencias más trágicas para los menores. Los niños y niñas son especialmente vulnerables a los efectos directos de las explosiones y la fragmentación de la munición, efectos que son tanto físicos como psicológicos. Asimismo, también sufren las consecuencias colaterales como la reducción de acceso a los servicios de sanidad y educación. Sólo en la primera mitad de 2010, el conflicto y los ataques en Afganistán dejaron fuera de la escuela a más de 400.000 niños y niñas.

Población civil, objetivo militar
En los conflictos modernos, las muertes de civiles suponen el 90% de todas las bajas. Cada vez más, actores armados no estatales son responsables de la muerte de menores de edad, pero los niños y niñas son también particularmente vulnerables a los explosivos lanzados desde el aire y que, a pesar de responder a objetivos militares, acaban con la vida de población civil.
El Derecho Internacional Humanitario prohíbe los ataques indiscriminados y establece que éstos deben ser proporcionados, que se deben tomar las medidas de precaución previas para evitar daños a personas u objetivos civiles y que se deben limitar estrictamente a objetivos militares. Muchos de los conflictos actualmente abiertos como el de Libia o la guerra en Afganistán, la inminente guerra civil en Costa de Marfil, el conflicto de Gaza o el de Yemen, representan claros ejemplos en los que la población es objetivo militar. En el caso de Yemen, nuestros compañeros en el país han resaltado la preocupante y elevada presencia de niños y niñas en las protestas, lo que supone una exposición al peligro cada vez mayor.
Miles de niños y niñas resultaron muertos durante el año 2009 por el ataque directo con armas explosivas. Muchos más han muerto como consecuencia de los daños revertidos sobre las infraestructuras sanitarias. Pero además, los supervivientes se ven abocados vivir en un ambiente hostil generado por la gran variedad de efectos psicológicos, mentales y económicos que el uso de estas armas provocan sobre la sociedad.
El riesgo de los niños y niñas frente a los efectos de las minas antipersonales ha descendido considerablemente como resultado del Tratado de Otawa o Convención sobre la prohibición de minas antipersonales de 1997 y la acción de las organizaciones que luchan activamente en contra de su uso. Sin embargo, cada año, las minas terrestres matan o mutilan a entre 8.000 y 10.000 menores de edad. Allí donde se tienen datos sobre la edad de las víctimas, se tiene constancia que los niños y niñas representan el 41% de las mismas. En Afganistán, la muerte de niños y niñas supone el 50% de las bajas provocadas por artillería que permanece sin explotar.
Los Estados y actores no estatales deben comprometerse a no utilizar explosivos en áreas pobladas en todos los conflictos en los que están involucrados, especialmente cuando exista la posibilidad de que dichos explosivos tengan un impacto directo o indirecto sobre las vidas de menores de edad.

Países con más amenazas explosivas sobre la infancia
Durante 2010 (antes de que estallasen las revueltas y conflictos en los países árabes del norte de África) los seis países donde los niños y las niñas fueron más amenazados por el uso de las armas explosivas son:
Afganistán: Durante los cuatro primeros meses de 2010, fueron registrados 106 ataques sobre escuelas y durante la primera mitad del año cerca de 400.000 niños se quedaron sin clases por el desarrollo del conflicto, las amenazas y los ataques. Las escuelas que han sufrido ataques pueden permanecer cerradas durante años.
Territorios Ocupados Palestinos: Los niños fueron casi un tercio de los civiles asesinados durante la operación Plomo Fundido que finalizó el 18 de enero de 2009 después de 23 días de bombardeos aéreos y operaciones terrestres en Gaza por parte del ejército israelí. En 2010 continuó el uso en armas explosivas particularmente en la zona de búnkeres que hace frontera con Israel así como en la zona costera, causando daños a niños.
Pakistán: En 2009 el ejército pakistaní emprendió un ataque con bombardeos de artillería en la provincia de Khyber Pakhtoonkhwa para expulsar a la insurgencia asociada a los talibán. Según el Instituto para los Estudios de la Paz de Pakistán, 3.021 personas fueron asesinadas y 7.334 (la mayoría civiles) fueron damnificados por el creciente uso de artefactos caseros. Se calcula que los civiles alcanzan el 30 por ciento de las muertes por los ataques aéreos de los aviones no tripulados estadounidenses.
Somalia: Las armas explosivas son ampliamente utilizadas por ambos bandos del conflicto entre el Gobierno Federal de Transición (apoyado por tropas de la Unión Africana) y los grupos insurgentes. La intensificación del conflicto desde mediados de febrero hasta finales de abril de 2010 dejó un millar de muertos, la mayoría de los cuales fueron civiles atrapados entre los bombardeos de ambos. En un hospital de Médicos sin Fronteras, mujeres y menores de 14 años supusieron el 38 por ciento de los atendidos por heridas de guerra, el 64 por ciento de los cuales tenía severos daños.
Sri Lanka: En mayo de 2009 se vio el final de la ofensiva del las fuerzas del Gobierno contra los Tigres de liberación de Tamil Eelam. Armas explosivas, especialmente morteros, mataron a un gran número de civiles, incluidos niños.
Yemen: En agosto de 2009, el gobierno relanzó una ofensiva contra los insurgentes del norte del país. Artillería, aviones no tripulados y bombas de fabricación casera asesinaron a 189 niños y causaron daños a 155. El 71% de estos heridos fueron debidos a enfrentamientos directos entre ambos bandos.

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