viernes, 18 de diciembre de 2009

Disertaciones "Guaraní, MERCOSUR Ñeé Téete"

Guaraní, MERCOSUR Ñeé Teete – Guaraní Idioma Oficial del MERCOSUR - Biblioteca Nacional Argentina, Buenos Aires, 19 de octubre de 2009
debates densidades nº 4 - diciembre 2009

Horacio González (Director de la Biblioteca Nacional Argentina):
Me parece de gran importancia seguir promoviendo los intereses idiomáticos de los pueblos originarios, y eso bajo las condiciones de la construcción y reconstrucción de la
democracia en nuestros pueblos sudamericanos. La importancia del guaraní la sabemos y no la sabemos, de algún modo lo hablamos sin conocerlo -los que no lo conocemos-, pero todos decimos las palabras que son palabras profundas del idioma guaraní y que al mismo tiempo designan a las naciones modernas, Paraguay, Uruguay, el nombre de nuestro ríos, los animales. Quienes leímos en nuestra adolescencia aquel gran libro sobre el delta del Paraná, de Marcos Sastre, El Tempe Argentino, recordamos la gran presencia que ahí tiene el mamboretá. Cuando leíamos esos libros no imaginábamos el guaraní, porque somos producto de la escuela laica argentina, que es hija también del idioma castellano, a veces impuesto a través de fórmulas que arrastraban convicciones, quizás sin desearlo o sin proponérselo, que aparecían constituidas a través de formas
imperativas, de educación, de pedagogías. Un idioma deber ser libre, deben ser libres sus hablantes y cuando un idioma presume que se sitúa en un lugar de la universalidad y trata de ejercerse a través de normas de superioridad, ese idioma pierde la libertad y la pierden también sus hablantes. De modo que la reconquista del guaraní como idioma oficial, como idioma que conecte el mundo con sus hablantes, es un síntoma de liberación para sus hablantes que no en todos los momentos de la historia gozaron de esa libertad para hablar y se constituyeron muchas veces en secreto en depositarios de un tesoro. Al liberarse un idioma, libera a todos los demás idiomas. La historia de la humanidad está hecha, que no es una historia necesariamente afortunada, por países que conquistan países, culturas que conquistan culturas, idiomas que conquistan idiomas. Esa situación es una situación muy profunda que todos la conocemos, los hablantes de determinados idiomas, muchas veces no tenemos conciencia de que lo hablamos también sobre el sacrificio de muchos otros idiomas que se han producido en virtud de la supuesta superioridad de un habla, de un idioma, de una gramática, de una ortografía.
Incluso dentro de los mismos idiomas hay luchas en relación a cómo utilizarlo, qué palabras son las más convenientes, de qué modo hay que hablar, y en la era de los medios de comunicación desde la globalización, aparecen nuevamente, los problemas vinculados a la incomodidad que se produce cuando se construyen idiomas universales artificiales. Puede haber un idioma universal, puede imaginarse una humanidad que quiera formas libres de comunicación que atañan o represente los intereses de todos los pueblos, puede haber idiomas regionales que sin ser artificiales surjan del convenio de las naciones. Lo que no puede haber es idiomas que son tesoros de la humanidad, idiomas milenarios con los que se ha nombrado la naturaleza, se han nombrado las relaciones amorosas, se han nombrado las formas políticas, idiomas que en sí mismos cargan la responsabilidad de toda una cultura, que no tengan el goce de la libertad por parte de sus hablantes y que ellos mismos sean considerados idiomas subordinados. Como eso ha pasado y hubo desafortunadamente en la historia del español en América la carga de una dominación, que tuvo sus matices a lo largo de la historia, esta historia es bien conocida, y todos la sabemos. Es necesario entonces, llamar nuevamente al reconocimiento de un modo en que los que hablamos el castellano no nos damos cuenta de que también hablamos el guaraní. Simplemente al estudiar nuestras lecciones en la escuela primaria sobre los ríos y sobre los insectos estábamos hablando guaraní sin saberlo y sin saberlo estábamos homenajeando a uno de los pueblos fundamentales de la historia americana que recorre desde el Río de la Plata hasta el Caribe, como es el caso de la cultura Tupí Guaraní. De modo que digo estas breves palabras de reconocimiento, de señalamiento de la importancia que tienen reuniones como esta, que son el largo camino que atraviesan nuestros pueblos para reconocerse en identidades que siempre están en movimiento. El Guaraní es legado de la historia. Tiene que ser también el idioma de la política, de la diplomacia, de la naturaleza, de la poética, de la ciencia, y eso es posible porque no hay ninguna imposibilidad, salvo los intentos de hegemonía que se producen en los momentos más indeseables de la historia de la humanidad que suponen que hay idiomas que no tendrían derecho a la profundidad de la filosofía o a la metafísica. Un idioma que le ha dado los nombres que seguimos usando cotidianamente y que entrañan también costumbres entrañables tiene los mismos derechos que los idiomas que hasta el momento aparecían como siendo los más importantes, simplemente porque los respaldaban ejércitos, armadas y tecnocracias, pero que un idioma haya podido subsistir sin esos respaldos, es verdad que lo respaldaba algo aún mucho más fuertes que los ejércitos, que es la memoria del pueblo. De modo que festejo que en la Biblioteca Nacional, a la que le compete tratar estos temas por ser la Biblioteca Nacional, se haga esta reunión que cuenta absolutamente con el respaldo de esta institución, muchas gracias.

Eduardo Leonel Galantini (Intendente electo de la Ciudad de Monte Caseros, Provincia de Corrientes, Diputado Nacional por la Provincia de Corrientes del Congreso Nacional Argentino):
Voy a comenzar contando cómo nació esta idea de juntarnos acá en la Biblioteca Nacional, de hacer esta Jornada por la lengua guaraní como lengua oficial del MERCOSUR. El año pasado vinimos a buscar un material al archivo de la Biblioteca Nacional y pasamos a saludar a Horacio González. Le contamos nuestro proyecto, nuestra idea de generar condiciones para un bicentenario plurilingüístico. Confesamos en ese momento que para nosotros el plurilingüísmo obliga a una acción política concreta de reparación para la lengua de los más humildes, de los mestizos, de los pueblos originarios en nuestra región. Horacio nos escuchó y nos obsequió un libro de Marcos Sastre, El tempe argentino, que tiene innumerables referencias a la toponimia, la fauna y la flora del Tigre. En los capítulos de El Tempe Argentino se lee, por ejemplo: “el mante de los naturalistas y mamboretá de los guaraníes”, “El mburucuyá de los guaraníes”, “El irupé de los guaraníes” y así siguen las innumerables referencias cuando habla del chajá, del biguá, del caburé, del macá, del yaguareté. Este libro, importante
como texto escolar durante varias décadas, fue rescatado por la Biblioteca Nacional, que lo editó en una hermosa colección llamada Los Raros. Y acá nos encontramos con dos sucesos: el primer suceso es la inevitable analogía entre un Director de la Biblioteca Nacional que me obsequia un libro raro, y un legislador nacional que le habla de un proyecto raro, que la lengua guaraní sea oficializada en los documentos del MERCOSUR. Esa analogía, nos complicó, nos hizo cómplices y esa complicidad nos permite hoy estar aquí con la presencia de correntinos, paraguayos y otros defensores de la diversidad lingüística y cultural. El otro suceso es más potente aún. Ese gesto de Horacio consistió en obsequiarnos un libro que es la prueba de que el camino de la celebración del Bicentenario estaba en el tesoro que el pueblo más celosamente resguardó: su lengua materna, y que ese tesoro es muy evidente para Marcos Sastre cuando dice: el irupé de los guaraníes, el mburucuyá de los guaraníes. Y así como le resultaba evidente ese tesoro a Marcos Sastre en 1850, en 1860, el tesoro de la lengua guaraní nos resulta evidente aquí y ahora. Nos resulta evidente su expansión y vitalidad, su uso cotidiano aquí y ahora. Aquí en Buenos Aires, en el conurbano bonaerense. Y ahora, a poco de la celebración del Bicentenario de la Patria. En esa lógica pensamos: si la lengua indígena, la lengua de allá ité, se habla “donde atiende Dios” -se habla en la metrópolis argentina-, entonces puede ser escuchada por políticos, intelectuales, empresarios, artistas, obreros que hablan guaraní y trabajadores que no hablan guaraní. Por lo tanto puede ser objeto de una seria acción política con respecto a su estatus jurídico, más allá de los poblados antecedentes en materia internacional y el auge de los derechos “de tercera generación”, como se denominan a los derechos culturales.
A partir de estos dos sucesos, anecdóticos si se quiere, podemos tomar nota de que la lengua guaraní fue lengua de resistencia y también lengua de ofensiva. Lengua de resistencia resguardada en la toponimia popular, en el uso cotidiano de las familias, en el uso de la medicina tradicional, de la gastronomía regional, del folclore del área MERCOSUR, lengua de resistencia de los pueblos testimonios originarios del área MERCOSUR: mbyá, chiriguanos chanes, avá guaraní, tupinambá y muchas otras naciones originarias. Lengua de resistencia en la mitología y en las sacralidades sincréticas que abundan en nuestra tierra. Lengua que sobrevivió tanto a la prohibición legal de su uso a mediados del siglo XIX, el proceso “civilizatorio” de la generación de los ochenta, la ola normalista de la educación del siglo XX que condenó al fracaso escolar a los alumnos guarani hablantes de las zonas rurales, y el auge del posmodernismo que solo concibió la mirada plurilingüística como un dato exótico y vacío. Por suerte estamos en América, y las instituciones y las políticas se replantean en la medida que avanzan los proyectos populares con matices y con diferencias. Nos encontramos entonces en un momento diferente en lo que podemos decir es una etapa de ofensiva, de experiencias de gobiernos con proyectos populares y de presencia de frentes u organizaciones con demandas muy concretas, preservadas, guardadas, en la etapa de resistencia. Uno de esos frentes es el de las naciones indígenas en Latinoamérica que impulsaron las experiencias de plurilinguismo e interculturalidad en Bolivia, Ecuador, sur de México, e incipientemente por lo que nos estamos enterando en la hermana República del Paraguay. ¿Y qué clase de oportunidad es esta? Para nosotros, los mestizos, que también podemos considerarnos el resultado de una historia y de una presencia de resistencia, es la oportunidad para establecer nuestras demandas culturales inmemoriales, para defender los derechos culturales de nuestra región, para reivindicar la cultura de ese peón tardío que es el mencho correntino y jerarquizarla para reivindicar nuestro hablar en guaraní. No es la primera vez que se vive una etapa así. Uno de los antecedentes históricos sin dudas más interesantes es la celebración del primer año de la Revolución de Mayo, que hizo Juan Jose Castelli en el lugar sagrado del pueblo aymara, en el Tiahuanaco, declarando que “los indios son y deben ser reputados con igual opción que los demás habitantes nacionales a todos los cargos, empleos, destinos, honores y distinciones por la igualdad de derechos de ciudadano”. Este discurso se plasmó en lo que conocemos como la Proclama de Tiahuanaco y que fue traducida al quechua, al aymará y al guaraní. Este es uno de los antecedentes más importantes para nosotros porque la reivindicación más clara de esa igualdad de
derechos ciudadanos de la que habló el revolucionario Castelli hace doscientos años, es la del derecho lingüístico. Y con saltos en el tiempo, encontramos en los albores de esta nueva etapa de ofensiva dos antecedentes que nos parecen pilares de este proyecto como son las oficializaciones del guaraní tanto en la República del Paraguay en su Convención Nacional Constituyente de 1992, como en la Provincia de Corrientes en el 2005, la Ley 5.598 donde se declara al guaraní como idioma oficial alternativo. Estos antecedentes, estos actos de voluntad de política, a su vez tienen reflejo en un espacio de vital importancia, que para nosotros fue un poco como encontrar el sujeto colectivo, que expresa la vanguardia de este proyecto. Me refiero al Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, organización regional de defensa de los derechos de la comunidad guaraní hablante. Esta organización nacida en Paraguay tiene delegaciones o representaciones en muchos lugares de la Argentina, varios en Corrientes e incluso una delegación regional aquí en la Ciudad de Buenos Aires, cuyo Director es el Licenciado Ignacio Báez. El Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní es como les decía el espacio colectivo que nos inspiró y nos animó a sumarnos a esta ofensiva. Haciendo caso omiso a las fronteras de los estados nacionales, expandiéndose por el territorio de la lengua guaraní, el Ateneo de Lengua y Cultura motoriza, promueve, lucha por la oficialización de la lengua en el MERCOSUR desde 1996 y lejos de ver una dilación en sus demandas consecuentes en el tiempo, todas las acciones y actividades del Ateneo no hacen más que llenarnos de entusiasmo y convencimiento de que seguimos en el camino correcto. En esta etapa de ofensiva podemos decir que el objetivo político es lograr una documentación de la región, en manos de cada ciudadano de la región en las tres lenguas en que los habitantes del MERCOSUR hablamos: el castellano, el portugués y el guaraní. Y acá nos estamos encontrando con una cuestión que no podemos pasar por alto y que también involucra lo que conocemos como voluntad política. Refiriéndonos concretamente a la voluntad política en esta etapa, el principal obstáculo no es sin embargo la promoción de derechos de esta lengua vital y en expansión, sino quedebemos hablar de las dificultades con la que nos encontramos en este proceso para aplicar una lengua de un gran Tekoha, de una Nación sin Estado, a un protocolo terminológico institucional de asociación entre Estados como es lo que precisa el MERCOSUR. El guaraní debe ser lengua de trabajo en el MERCOSUR, y se precisa una institución rectora regional. Una convención para los términos jurídicos, políticos, legales y comerciales que el Mercado Común exige. Si dejamos volar la imaginación, yo imagino como una de nuestras metas que en el mediano plazo el pasaporte de todos nosotros esté también en lengua guaraní. Esta dificultad también estamos dispuestos a afrontar basándonos en dos experiencias. La primer experiencia que quiero comentarles es la de la Convención Constituyente de la Provincia de Corrientes. En el año 2007 tuve el honor de ser Convencional Constituyente para la reforma de nuestra Constitución Provincial. Propuse a mis pares que el texto de nuestra Carta Magna se tradujera al guaraní. Para ellos se convocó a dos prestigiosos eruditos correntinos, Silvio Liuzzi y Gavino Casco, que establecieron una mínima convención para hacer accesible el texto constitucional en lengua materna. La mínima convención propuesta por estos eruditos se basó en préstamos lingüísticos y en la guaranización de algunos términos. Como bilingües estos eruditos han pensado en guaraní, utilizando las formas guaranizadas de la gramática de tradición oral. Por ejemplo “Reforma de la Constitución” en este texto figura como “Constitución Reforma” tal y como han sido construidos muchos nombres de lugares en la gramática guaranizada: Cambá Punta, Ramada Paso, San Roque Pueblo. Luizzi y Casco también se han permitido desechar algunos vocablos arcaicos, en desuso, como angaipá, que significa “pecado” y que en Corrientes tiene connotación moral, lo que impide que sea utilizado como el equivalente “delito”. Mas allá de las rigurosidades técnicas, encontramos en este antecedente una clara manifestación de voluntad política, la voluntad de que el pueblo hablante de guaraní pueda acceder al texto de la Constitución que rige sus vidas. Y hoy por hoy, no sólo Corrientes sino el país cuenta con una Constitución Provincial en lengua guarani. El otro antecedente que sí nos parece importante es el Seminario Internacional de terminología para las lenguas del MERCOSUR, que se realizó en Paraguay, orientado a formar léxicos especializados de terminología del Mercado Común y generando antecedentes para una cátedra permanente de terminología. Estos dos acontecimientos auspiciosos en términos de hacer posible la lengua de trabajo, insisto, nos dan esperanzas y nos señalan una vez más que estamos en el camino correcto. Y si pensamos en la lógica de nuestra lengua materna, no sería correcto tal vez utilizar el término “ofensiva”. Tal vez lo más adecuado sería “celebración”. La celebración del lenguaje es la celebración del camino recorrido por una lengua compleja y ágrafa hasta su reconocimiento como lengua de tratados y de trabajo en el Mercado Común del Sur. Nos resta sumar voluntades, sensibilizar al respecto. Nos interesa que esta cuestión resulte visible para el Poder Ejecutivo, no solamente para los parlamentarios. Nos interesa que para este tema no haya problemas de agenda para su tratamiento. Por eso Horacio, nos interesa también
resemantizar el peronismo con estas preocupaciones, siguiendo tal vez algún rastro de las inquietudes de Perón con la toponimia araucana, nos interesa que los intelectuales de Carta Abierta tomen o profundicen este tema. Nos interesa, estimados amigos representantes de países latinoamericanos y del MERCOSUR, impulsar los espacios para allanar el camino y que no falte mucho para que nuestros presidentes puedan establecer verdaderas políticas regionales plurilingüísticas. Nos interesa amigos que se sumen con entusiasmo a esta propuesta, y lo visibilicen ya sea como antecedentes o con una adhesión explícita a la oficialización de la misma. Así como lo han hecho los parlamentarios del MERCOSUR en su Recomendación del 28 de abril del 2009, que
fue votada en forma unánime por los legisladores argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileños. Nos interesa que celebremos el lenguaje, desarrollando acciones que impulsen su reconocimiento y promoviendo el uso público de la lengua madre. Somos concientes que nuestro aporte es pequeño y que ese pequeño aporte nos da la oportunidad de hablarles a ustedes. Para finalizar les quiero presentar un pequeño aporte en este sentido. Se trata de una propuesta que hemos trabajado con mi equipo y que creemos que puede sumar voluntades y generar espacios de ejercicio pleno de los derechos lingüísticos. He presentado el Proyecto de Ley Programa de asociativismo y cooperación para la lengua guaraní, que consta en el Expediente 5.008 de este año en la Cámara de Diputados de la Nación, con el acompañamiento de legisladores misionerosy correntinos y de la Comisión de Asuntos Municipales que presido. Se trata de un proyecto basado en la posibilidad de que cada municipio genere sus propias políticas lingüísticas, atendiendo a la realidad de los trabajadores de habla guaraní que viven en Corrientes, en Formosa, en Misiones, en el conurbano bonaerense, en el cordón industrial de Rosario, Chaco, en la selva salteña, todas esas realidades económicas, sociales y culturales diferentes a las que hay que atender con estrategias diversas para lograr el ejercicio pleno de los derechos culturales, los derechos de la comunidad hablante guaraní. Hemos pensado con mi equipo una confluencia entre posibilidades de cooperación municipal y derechos lingüísticos. Hemos propuesto un programa de cooperación municipal para la lengua guaraní, que los municipios cercanos o quienes tengas realidades análogas puedan cooperar para financiar o intercambiar bienes y servicios con el objetivo de revitalizar la lengua guaraní. Y me parece que es un buen camino para discutir que se puede hacer en cada lugar, financiar políticas cercanas al que habla, a la familia que aún resguarda esa lengua. Estas políticas pueden abarcar una amplia gama de iniciativas, desde impulsar la toponimia guaraní original de algunos lugares o financiar un pequeño centro de lengua y cultura guaraní para un barrio. Todas iniciativas que pueden ser coordinadas por la Secretaria de Cultura de la Nación que consideramos el organismo más pertinente y competente para llevar adelante esta propuesta. A todo esto nos impulsa el guaraní, nuestra lengua materna, y que como toda madre es bastante insistente en su mandato. En esta madre encontramos la historia de nuestra creación, la verdad de nuestra presencia en el mundo. El relato
mítico de nuestra creación es el siguiente: “En la noche originaria, antes que la tierra existiera, Ñamandú Rú Eté, el padre verdadero, desplegó ya en la soledad el fundamento de la palabra futura. En la cosmogonía pai tavyterä se dice que en un principio solo existía una sustancia impalpable llamada Jasuka, que es como una llovizna cargada de electricidad. De esa materia primigenia surgió una voz que cantaba, y que se fue desarrollando de a poco, hasta convertirse en un cuerpo, que tomó formalmente la forma de un hombre. Este se perfeccionó luego mediante su propia voz, iluminando tal sustancia neblinosa. De dicho relato se desprende que el hombre se acerca a sí mismo mediante la palabra, y al aclarar el entorno hace que aparezca la tierra bajo sus pies. La palabra, entonces, nace ya como un canto puro, no emitido por nadie, que genera la vida.” Para finalizar quiero pedir también un fuerte aplauso en reconocimiento al Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, cuyo representante en Buenos Aires es el Licenciado Ignacio Báez. Muchas gracias Ignacio y un fuerte aplauso para nuestros amigos y para la Biblioteca Nacional que nos ha acogido en esta velada de resignificación de nuestra lengua. Muchas gracias.

Cynthia Filartiga Lacroix (Consejera Embajada de la República del Paraguay en Argentina):
Quiero agradecer en nombre de la Embajada de Paraguay a los organizadores de este encuentro que se centra en un tema que es fundamental, no solamente para el Paraguay sino para nuestra región, pues trasciende en nuestra visión la identidad paraguaya, para ser un patrimonio intangible de todos nuestros pueblos, de la Argentina, del Brasil, del Uruguay, de Bolivia y del Paraguay. Esta idea que fue bien sustentada y argumentada aquí por el señor diputado. Como bien se sabe tiene estrecha relación con nuestro pasado histórico, aquel que nos une desde antes de la historia, desde antes de la colonia, desde tiempos en los que el guaraní era la lengua común. Y aquí quería recordar que cuando me pidieron que viniera a representar a la Embajada, me puse a leer unos textos del sabio Moisés Bertoni, y en uno de sus libros el recuerda que Álvar Núñez Cabeza de Vaca citó en uno de sus escritos “esta generación de los guaraníes es una gente que se entiende por su lenguaje, todos de las otras generaciones en la provincia”. En una palabra el guaraní era el francés del Atlántico como el quichua lo era del Pacífico y asimismo reconoce que la nación guaraní era la más civilizada de cuantas se conocen en la parte oriental de nuestra América. En ese sentido para el Paraguay es fundamental cumplir con la preservación y con la defensa y el desarrollo de las lenguas originarias, es un eje de nuestra política exterior. Y como dijera el Canciller de mi país en el momento de presentar al Parlamento esta propuesta de oficialización de la lengua para el MERCOSUR -quiero hacer un paréntesis al decir que el actual Canciller de Paraguay, Héctor Lacognatta, fue parlamentario del MERCOSUR y fue el que hizo una de las defensas de la argumentación para esta propuesta-, entonces, él (lo cito), dijo: “el Guaraní es una lengua viva, no sólo en el Paraguay sino en un vasto territorio de nuestra región. Por tanto, considerar al mismo como idioma oficial del MERCOSUR, no debe ser un mero trámite administrativo, sino más bien un acto de justicia histórica, de equidad social y de consolidación de la diversidad cultural de la región”. Como ya se dijo, el guaraní es el idioma oficial de la República del Paraguay desde la Constitución de 1992, y hay dos artículos que consagran la condición de país bilingüe, y así también la obligatoriedad de la enseñanza de la lengua materna en los inicios de la lecto-escritura. En materia educativa el Plan Estratégico de Educación Paraguay 2020 plantea que para ese año, toda la población entre 15 y 50 años de edad debe comunicarse fluidamente en castellano y en guaraní. Debe saber leer y escribir con expresividad en los dos idiomas y debe tener sentido de pertenencia a una cultura en un contexto multicultural. Desde el punto de vista institucional también cabe señalar que en el Paraguay existe una Comisión Nacional del Bilingüismo, que es un órgano que depende del Ministerio de Educación y Cultura, y que trabaja con el objetivo de planificar y organizar con todos los sectores y a nivel transversal las políticas de la lengua guaraní y de la enseñanza de los dos idiomas. Además el Plan Nacional de Educación Bilingüe que es llevado por el Ministerio de Educación, son simplemente unas referencias y unos comentarios que quería hacer desde nuestro punto de vista, porque más allá de todas estas consideraciones, la palabra de los expertos y de los estudiosos que me han precedido, y cómo los que dedican sus jornadas a estudiar la lengua guaraní y a difundirla como el profesor Báez, esta voz se seguirá escuchando y se va a hacer cada vez más fuerte gracias a eventos como el que nos convoca. Ante la celebración de los próximos Bicentenarios, desde el Paraguay más que nunca estamos convencidos de que la integración pasa, de cualquier concepto político o económico, por el reconocimiento de la identidad cultural y de las raíces comunes que tenemos. Por todo ello, yo les agradezco y los felicito por la realización de este encuentro y garantizo el respaldo de la Embajada de Paraguay en todo lo que esté a su alcance para eventos como este. Muchas gracias.

Milcíades Aguilar (Encargado de Asuntos Culturales de la Casa de la Provincia de Corrientes en Buenos Aires):
Nosotros en Corrientes estamos haciendo lo necesario para que esa Ley que planteaba hace un rato Eduardo Galantini, empiece a dar curso y que nuestro niños empiecen a estudiar y aprender esa lengua madre nuestra que, lamentablemente por esas cosas que pasan quedó en el tiempo y solamente escuchamos a veces cuando vamos al campo. En alguno de los lugares donde se habla guaraní podemos recrear ese lenguaje tan nuestro, un lenguaje que nos da una identidad, y un lenguaje que todavía perdura en el tiempo. Yo quiero plantear esto desde un hecho cultural pero que tiene una raíz en las Misiones, es una experiencia importante para la historia de nuestros pueblos, que le da un marco de raíces comunes. Ese generador de cultura que fueron las Misiones guaraníes luego de la expulsión de los jesuitas, dejó rasgos en una cultura viviente. Ese tipo cultural común que integró desde abajo la cultura de extensas regiones tenía y tiene una escala de valores que forman parte de nuestra cultura. El espacio cultural es donde la gente se reencuentra como pueblo. Debemos promover toda la participación popular posible para que la creatividad fortifique nuestra identidad, reafirmando así nuestra soberanía cultural. Nuestros pueblos tienen identidad, que no respeta los límites geográficos, se sienten pueblo, viven así profundamente un sentido casi religioso de pertenencia, no hay que inventarles nada. La identidad existe y existe por abajo, antes que las fronteras, hay que abrir las compuertas de la creatividad y ahí emerger más fuerte que nunca. Yo creo que todo esto que es parte del compromiso que desde Corrientes estamos asumiendo para que la cultura que nos pertenece -que es el potencial más importante que tenemos-, pueda trascender y pueda ser un modelo para que nuestros hermanos de otras regiones también lo puedan aceptar. Y el guaraní es la base fundamental de esta Provincia a la cual represento. Muchas gracias.

Ovidio Octaviano (Representante de la Fundación Augusto Roa Bastos en Argentina):
Realmente, si bien es cierto que soy representante de la Fundación Augusto Roa Bastos aquí en la Argentina, subo aquí a compartir con ustedes, como un ciudadano paraguayo que la vida le dio en suerte el pasar gran parte de su vida en este querido país que es la Argentina y haberme criado en la región del litoral, en el Chaco argentino para ser más preciso y además porque la vida me dio en suerte, de muy niño poder conocer y convivir en muchas oportunidades con los grandes creadores de nuestro acerbo, de nuestro patrimonio artístico-musical, artístico-cultural de mi país el Paraguay. Y también de esta inmensa región que podemos denominarla -por usar alguna denominación- como guaranítico jesuítica, que toma a todo nuestro país del Paraguay - yo diría hasta como epicentro-, a todo el litoral argentino, a parte del sur de Brasil, a parte del Uruguay y a parte de Bolivia. Y cuyo mensaje idiomático, cuyo mensaje que llega a través de nuestro idioma ancestral se extiende por toda América. Este patrimonio común que constituye el guaraní se ha seguido manifestando y ha seguido estando presente de una forma que prácticamente no nos damos cuenta pero que nos acompaña permanentemente, nos viene acompañando a través de la obra creada por los artistas relevantes que ha dado el Paraguay y que ha dado la Argentina, fundamentalmente desde el punto de vista de la música, de la canción para ser más preciso. Daría toda la impresión que nuestra música de raíz folclórica, nuestra composiciones folclóricas primero y nuestras creaciones de raíz folclórica responden a un patrón melódico rítmico que nos ha venido con la conquista y nos ha venido con la negritud fundamentalmente. Pero no hay ninguna duda que el carácter que asume esa música, el carácter que asume esa canción y que la palabra que trasmite esa canción fundamentalmente, aunque esa palabra también sea compartida por el idioma español, es fundamentalmente el idioma guaraní. Y ese idioma guaraní está en todas las letras que se escuchen en las canciones con ritmos comunes similares como son la polca, el chamamé, la guaranía, el rasguido doble el valseado, por citar algunos de los ritmos principales de esta gran región cultural. Nosotros los paraguayos que damos un aporte muy importante a través de nuestros grandes poetas -porque el Paraguay, si bien al igual de los demás países hermanos tiene una expresión poética, una alta poesía en idioma español, y doy fe de esto en plumas como la de Josefina Plá, Campos Cervera, Augusto Roa Bastos, Elio Romero, Manuel Ortiz Guerrero, por dar algunos nombres, Carlos Miguel Jiménez-, también el Paraguay posee una alta poesía en idioma guaraní. No sólo letras y textos de canciones. Tenemos poetas como por ejemplo Félix Fernández, Teodoro S. Mongelos y tenemos poetas populares que han combinado maravillosa- mente al idioma guaraní con el idioma español como Emiliano Rivarola Fernández. Y esto es lo que fundamental- mente quería significar, tenemos un legado común, tenemos un patrimonio en común, tenemos ritmos comunes y tenemos también un idioma común. Es un halago para mi venir hoy acompañando a la Consejera de la Embajada del Paraguay. Y es un doble halago primero por la idoneidad con que ella expresa desde sus palabras y en segundo lugar por que ella simboliza hoy algo que es primordial en la preservación de nuestro idioma guaraní, fundamentalmente en el Paraguay, la presencia de la mujer. No podría haber llegado hasta nuestros días nuestro idioma, como hoy lo tenemos, con un alto porcentaje aún de nuestra población que habla solamente el idioma guaraní, no podíamos haber llegado a esta situación y a este reverdecer, y a este recobrar bríos de nuestro idioma si la mujer paraguaya no hubiera cumplido ese papel fundamental en la transmisión de nuestra lengua. Muchas Gracias.
Nota
Las exposiciones fue desgravadas y editadas por densidades, sin la supervisión o corrección de los expositores.

Nota puesta en Facebook por Roxana Amarilla

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