miércoles, 9 de febrero de 2011

Un museo en medio de la selva rescata el legado de Bertoni


Finalmente se hará justicia con el gran sabio que desentrañó los secretos de la naturaleza paraguaya. El nuevo Museo Moisés Bertoni se prepara a abrir sus puertas en su antigua casa en la selva, a orillas del río Paraná.

http://orekuera.blogspot.com/2011/02/un-museo-en-medio-de-la-selva-rescata.html
Por Andrés Colmán Gutiérrez

PUERTO BERTONI
En medio de la soledad de la selva, a 36 kilómetros al Sur de Ciudad del Este, con música de fondo formada por el canto de las aves y el rumor de las aguas del Paraná, el museólogo Luis Lataza y sus asistentes trabajan febrilmente reconstruyendo una leyenda.
Sentado en una maciza silla de madera, junto a un antiguo escritorio, rodeado de rodillos de imprenta, papeles manuscritos amarillentos, discos de acetato para gramófono, periódicos anarquistas fechados en 1882, probetas de laboratorio… un hombre anciano de espesa barba y traje gris observa a través de la ventana el paisaje del remanso del río en medio del follaje.
La presunta figura humana es apenas un maniquí de material sintético aún inacabado, pero recrea con mucha fidelidad al sabio suizo Moisés Santiago Bertoni, tal y como se habrá sentido en su estudio reconstruido con los mismos muebles originales, en la segunda planta de la pintoresca casa de madera que erigió en 1895, en este paraje inhóspito de los montes del Alto Paraná, cuando decidió que este iba a ser su lugar en el mundo: la colonia Guillermo Tell, hoy conocida como Puerto Bertoni.
Ciento dieciséis años después, la antigua residencia de los Bertoni, que a la vez fue imprenta, laboratorio, biblioteca y observatorio, emerge de largos años de soledad y olvido para convertirse en uno de los Museos más modernos y de mayor importancia científica en el Paraguay.
Junto al territorio que le rodea, un verdadero jardín del edén de 199 hectáreas, declarado Monumento Natural y área protegida, apuntan a convertirse en uno de los destinos turísticos más atractivos para la región, que empezará a recibir visitantes de todas partes del mundo desde junio próximo.
ANTIGUO SUEÑO. “El Museo Moisés Bertoni es un antiguo sueño que finalmente se concreta”, admite con inocultable satisfacción la ministra de Turismo, Liz Cramer, mientras inspecciona los notables avances que se han logrado en los últimos meses para rescatar el legado del gran hombre de ciencia.
En las diez salas del Museo se exponen objetos personales, manuscritos, cartas, parte de la biblioteca original de 7.000 volúmenes, y una reconstrucción del laboratorio y de la gráfica “Ex-silvis” (desde la selva), la primera imprenta científica en Paraguay, donde el mismo Bertoni editaba con ayuda de sus hijos sus numerosos libros.
“En la planta baja se halla concentrado el legado científico de Bertoni, mientras en la planta alta se accede a su historia de vida” explica Luis Lataza, historiador de Arte y máster en Museología, quien también tuvo a su cargo tareas de refacciones en la Casa de la Independencia y otros museos del país.
“Hemos reconstruido en su mayor parte este sitio, tal y como fue en esos años en que el sabio Bertoni realizó las más importantes investigaciones y descubrimientos científicos. Están muchos de sus trabajos originales, incluyendo libros que él escribió y editó personalmente con su imprenta Ex-silvis (desde la selva)”, relata Lataza.
El rescate del legado de Bertoni se realizó con rubros del Fondo Estructural de Convergencia del Mercosur (Focem), en una tarea conjunta de la Secretaria del Medio Ambiente (Seam) que administra el área protegida, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), encargada del Patrimonio Cultural, y la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).
Dentro del parque habita una comunidad indígena Mby’a Guaraní, descendientes de los mismo indígenas que colaboraron con el sabio Bertoni en sus investigaciones, y que diariamente ofrecen sus danzas típicas a los turistas que llegan en barcos desde Brasil y Argentina por el río para visitar el lugar, aunque aún no puedan acceder al museo.
“Aún estamos estudiando entre las instituciones cual será el modelo de gestión más conveniente, pero no hay dudas de que la recuperación de Puerto Bertoni será el destino internacional más requerido, que dinamizará al turismo en la región, además de su gran aporte educativo y científico”, destaca la ministra Liz Cramer.
SUEÑOS DESDE LA SELVA. La maqueta muestra una aldea utópica: casas y chacras ubicadas en círculos, en terrenos comunitarios y espacios compartidos.
Es la representación gráfica del sueño de una sociedad igualitaria que dibujó el sabio suizo Moisés S. Bertoni y que hoy se rescata entre las muchas piezas que se exhiben en el nuevo Museo en que se transformó su antigua residencia, en las selvas del Alto Paraná.
Nacido en Lottigna, Suiza, el 15 de junio de 1857, Mosè Giacomo Bertoni, luego más conocido como Moisés Santiago Bertoni, fue uno de los científicos inmigrantes más extraordinarios que hayan llegado al Paraguay.
Tras concluir sus estudios de derecho y ciencias naturales en Ginebra, y casarse en 1876 con Eugenia Rosetti, se apasiona por las ideas anarquistas de la época y embarca con su familia hacia Sudamérica en 1884, buscando un lugar en donde poner en práctica sus ideales de una sociedad basada en la agricultura y la investigación científica.
Tras años de primeros experimentos en Argentina, en la provincia de Misiones, Bertoni viaja al Paraguay y descubre el lugar del que se enamora perdidamente: un vergel de selva a orillas del río Paraná, a 36 kilómetros al Sur de lo que es hoy Ciudad del Este.
Llamada primeramente Colonia Guillermo Tell, luego Puerto Bertoni, la propiedad inicialmente de 12.500 hectáreas se convirtió en el centro de una descomunal labor investigadora y científica que desentrañó muchos de los misterios de la cultura guaraní y la naturaleza en el Paraguay.
Allí, acompañado de su esposa y sus muchos hijos, investigó y trabajó exhaustivamente en diversos campos: ciencia físico naturales, antropología, ensayo lingüístico e ideológico, observaciones filosóficas y comentarios históricos, en su mayor parte desde la aislada residencia en Puerto Bertoni, donde tenía montados su laboratorio y su propia imprenta, “en el seno de la naturaleza, que es mi religión y mi vida”, según describió.
En 1896 fundó la Escuela Nacional de Agricultura y en 1914 ocupó la Dirección de Agricultura (actualmente sería el Ministerio. Es recordado principalmente por haber descubierto la Stevia (Ka’a He’e) y por confeccionar el famoso ‘Calendario Bertoni’ que predecía las lluvias y sus efectos en la agricultura con mucha precisión. Falleció el 19 de setiembre de 1929, a la edad de 72 años, en Foz de Yguazú, Brasil, víctima del paludismo.

Publicado por Andrés Colmán Gutiérrez en 09:10

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